COLUMNA DE OPINION

EL HASHTAG Y NO SER SOLO UN PARENTESIS

El famoso hashtag se ha tomado las redes sociales, y el gobierno hoy ha aprendido a utilizarlo en cada uno de sus lanzamientos de algún beneficio, programas, proyectos de ley entre un sin número de otras acciones a nivel nacional y regionales. Esa sin duda es la gran lección que se aprendió de “Piñera1” y de la ex concertación y nueva mayoría.

La comunicación no es más que eso comunicar, pero hacerlo de la manera eficiente y eficaz, que trascienda más allá de un hito comunicacional sino que sean por medio de estas, las redes sociales en donde se pueda dar a conocer lo que se está haciendo o bien en que se está trabajando por esos añorados #TiemposMejores.

La Moneda ha entendido que es necesario abrir puertas y ventanas y comunicar, difundir, dar a conocer, cacarear los huevos, porque serán evaluados por la ciudadanía debido a esto.

Pero cuidado, los más expertos ex nueva mayoría que aún quedan en el gobierno son los más acérrimos contrincantes, seguidores de cada hashtag o publicación de gobierno y son ellos mismos quienes manejan en muchos casos más información, pues es ahí donde aún no se pone la mano y no se toman las decisiones firmes de poner gente de confianza, repitiendo los errores de la gestión anterior de la centroderecha. Para que este hashtag #ChileLoHacemosTodos o el #ChileEnMarcha (que por lo demás curiosamente es el nombre de nuestro Movimiento, que es anterior a este hashtag), debe hacerse realidad con gente que lo crea, lo viva, lo sienta y tenga ganas de replicar y replicar en sus propias redes sociales.

Para que el gobierno de Sebastián Piñera sea exitoso y no vuelva a ser solo un paréntesis, debe confiar no en los mismos de siempre, sino bucear y buscar curriculums no de la elite u operadores de los partidos, sino de profesionales y técnicos de centroderecha militantes e independientes, capaces técnicamente, que han sido olvidados y a los que muchas veces solo se les recuerda en épocas de campaña.

JAVIER FERNANDEZ A., Sociólogo, Chile en Marcha Región del Bio Bio.

¿PROBLEMAS REALES DE LA GENTE?, acá una propuesta

La Ley Nº 20.255, Reforma Previsional del año 2008, entrega pensiones de invalidez de 18 a 65 años (65 años), entre otros beneficios. Para solicitarlo, la persona debe tener una enfermedad invalidante ya sea mental o física  que no le permita ejercer una actividad remunerada. Dicho trámite se solicita en el Instituto de Previsión Social (IPS). Todo el proceso demora aproximadamente 6 meses, ya que el solicitante debe ser examinado por una comisión médica que resolverá que grado de invalidez que tiene (parcial, si la pérdida de su capacidad de trabajo es igual o superior a cincuenta por ciento e inferior a dos tercios y total,  si la pérdida de su capacidad de trabajo es de al menos dos tercios).

En caso de que la persona cuente con una enfermedad catastrófica, la Ley no tiene excepciones que simplifiquen la demora del trámite. Por ejemplo, el dramático caso de un cáncer terminal requiere este beneficio para paliar, en parte, los gastos asociados, optando además a la compra de bonos de libre disposición (Fonasa tramo B).

En Chile en Marcha, como organización preocupada en temas que afectan a las personas, proponemos que el trámite al ser certificado por su médico tratante y adjuntados exámenes que comprueben el diagnostico, se entreguen los beneficios en forma automática.

Problemas de la salud, la delincuencia, los costos de vida, son los del Chile real, no las discusiones de la élite que escuchamos y leemos a diario en los medios y que no entregan respuestas al diario vivir, disputas que solo incumben a unos pocos, y que mantienen el rechazo y desprecio de la ciudadanía a los políticos de turno.

 

Fernando Verdugo Águila

Coordinador Región del Maule Chile en Marcha

www.chileenmarcha.cl

CÓMO MEJORAR LA EDUCACIÓN

No existe la fórmula mágica para acabar con el fracaso de nuestro sistema educacional, pero sí en tener una hoja de ruta que nos lleve a mejorar el futuro de los que empiezan la escolarización. Existen 3 cambios principales que mejorarían notablemente la educación.

  1. Cambiar el rol del profesor:

Proponer actividades más innovadoras, usar la última tecnología y ponerle muchísimas ganas. Si no cambiamos la manera de plantear las clases, no avanzaremos.

El rol clásico de un profesor dando una lección magistral como única manera de aprender ya no funciona y menos un profesor que pone su sesgo histórico al momento de entregar el material, sobre todo en historia.

El profesor debe tener todo planificado: Qué quiere enseñar, cómo lo hará, qué materiales ocupará, qué y cómo evaluará, etc. De hecho, es mucho más trabajo que abrir un libro y leer una lección. Debe ser el que guía, acompaña y apoya al alumno cuando lo necesita. También proporciona el espacio, experiencias y los materiales adecuados para potenciar su aprendizaje.

¿Cómo podríamos hacerlo?

Implementando actividades de auto-aprendizaje y auto-correctivas. Por ejemplo, aplicando el método Aula Invertida con los más grandes, que propone que los alumnos preparen las lecciones fuera de clase, e interactúen en el aula para debatir las ideas, apoyándose en las nuevas tecnologías.

Evitando las actividades dónde sólo hay una respuesta correcta y la sabe siempre el docente. El ejemplo más claro es en matemáticas, en la cual existen muchas maneras de resolver un problema y no solo lo manera “correcta” que enseña el profesor. En el caso de exámenes y controles. Normalmente no dan pie al debate ni a la reflexión. Los alumnos suelen acabar preguntando al docente “¿Qué TENGO que poner aquí?”

Escuchando más activamente la opinión de los alumnos y dejando más espacios en clase para que participen: tutorías, asambleas, reuniones de delegados, etc.

 

  1. Potenciar el talento:

En nuestro sistema educativo potenciamos escasamente el talento de cada niño. Es verdad que dentro del horario escolar hay horas dedicadas a la música, las artes plásticas o gimnasia pero, seamos sinceros, a estas asignaturas mucha gente las considera “poco importantes”. Ningún niño repetirá curso por ser malo en dibujo o no conseguir hacer la voltereta o desentonar en una canción. En cambio, en el caso de suspender lenguaje o matemáticas todo el mundo correrá a diagnosticarle alguna dificultad, aunque sea un virtuoso de la música o la reencarnación de Picasso.

Aunque el lenguaje y las matemáticas sigan siendo importantes, deberíamos dar valor a todas las asignaturas y a otras habilidades que no sean la lectura y el cálculo. También incluir desde los niveles inferiores la educación cívica y la economía. Enseñar nuestros derechos y deberes ciudadanos, saber cómo y cuanto gastar en nuestra casa o la importancia del ahorro.

¿Cómo lo hacemos?

Ofreciendo diversas fuentes para aprender los contenidos: texto, vídeo, audio. Varios estudios han demostrado que cuando la información se ofrece diferentes formatos mejora el aprendizaje, sobre todo con experiencias y vivencias reales, como lo son las clases en terreno, los experimentos, los laboratorios, etc.

Variando la manera de presentar y de ser evaluados: presentaciones orales, textos escritos, esquemas, gráficos.

Proponiendo trabajo por proyectos, individual, en grupos cooperativos. Identificando diferentes inteligencias y estilos de aprendizaje para dar mejor respuesta a la diversidad.

  1. Educar la creatividad

En un estudio se preguntó a niños de unos 5 años los usos que tiene un clip. Un 98% encontraba tantos usos que se consideraron “genios” de la creatividad. Con 10 años, entre esos mismos niños, bajó el porcentaje de “genios” al 50%. En años consecutivos, el porcentaje no hizo más que descender. La mayoría de adultos sólo somos capaces de encontrarle entre 10 y 15 usos.

¿Qué pasó en esos años para que descendiera la creatividad de forma tan alarmante? Una educación muy restrictiva, con test donde la única respuesta buena es la que dice el libro y/o el maestro y no hay lugar para la opinión o el debate crítico.

 

Para conseguir adultos con criterio y resolutivos debemos educar la creatividad desde pequeños. Debemos dejar que los niños descubran el mundo, que se equivoquen, aprendan de sus errores, fomentarles la iniciativa. No castigarlos porque hicieron algo que se les ocurrió.

Debo confesar que siendo un niño desarme el tren delantero del auto nuevo de mi papá, porque tenia un ruido al doblar. Cuando le conté que no lo pude armar, el con su infinita paciencia y sabiduría no me castigó, ni me llamó la atención. Sólo me dijo que tuviera cuidado porque era peligroso y mandó a buscar al mecánico para armar su vehículo. Siempre cultivó en mi persona el querer aprender hacer de todo y si no sabia que preguntara al que sí.

¿Cómo lo hacemos?

No castigando el error. Transmitir que el docente no tiene la verdad absoluta y lo mejor para aprender es equivocarse.

Proponiendo actividades que estimulen el pensamiento divergente. Animando a los niños a experimentar e innovar, intentando no darles las respuestas sino ofrecerles las herramientas para que las encuentren ellos.

Estos cambios no requieren de más personal o recursos materiales, ni tirar los materiales antiguos o rehacer totalmente las programaciones de clase.

Es necesario un cambio metodológico en el sistema educativo. Para esto se necesitan profesores con ganas de cambio, que se formen en este nuevo mundo, digital e interconectado.

ENRIQUE VERA VARGAS. Ingeniero Comercial, Emprendedor, Chile en Marcha Tarapacá.

APRENDE, OBSERVA Y ACTÚA

No hace más que pensar que algo no está funcionando muy bien acá.  Por un lado tenemos a “personajes” (su nivel actoral supera cualquier Oscar), que dicen y vociferan un pensamiento, pero actúan bajo guiños y quizás silenciosos acuerdos que corrompen principios.

Siempre he pensado que la lógica indica se debe remar al mismo tiempo, hacia el mismo lado y claramente al mismo ritmo, idealmente. No obstante pareciera que los remos se han mezclado o bien se han hecho préstamos políticos de un lado hacia otro donde queda, sin mirar más lejos, que el medio político no distingue colores, ni credos ni religión, salvo que se enciendan las luces y comience la función. Es ahí donde vemos dimes y diretes desde una tienda hacia otra o dichos y entredichos por intermedio de la prensa escrita o las ya famosas redes sociales.

Entonces para ese ciudadano, común y corriente que vive de 24 horas al día, y deambula por la sociedad logrando nadar y sobrellevar las distintas olas de este mar gigantesco que se llama vida no le queda más que ver como entre otros “personajes” se amoldan comodidades y arreglan nudos de corbata, pensando solo en que cada nudo sea el mejor para ellos. 

No queda más que pensar en que lo que uno hace no es para el resto, sino para uno mismo y los suyos, sobrellevando obstáculos y sorteando dificultades que al final de la jornada, solo queda decir, lo logré, mañana será otro día.

La lección es simplemente una, aprender, observar y actuar. Aprender que así funciona este sistema. Observar a cada actor de este montaje y actuar en base al guión que uno va escribiendo a diario, minuto a minuto de acuerdo a los sucesos que se presentan.

Aprender que al momento en que hay que elegir, seamos capaces de hacerlo, eligiendo bien. Observar quienes son aquellos que tras el tiempo observan y miran a otros como pares y actuar. Si actuar con la responsabilidad de que los grandes responsables de cómo se mueve todo somos justa y solamente nosotros.

JAVIER FERNANDEZ A., Sociólogo. Chile en Marcha Región del Bío Bío.

LA TRAMPA DEL EMPRENDIMIENTO

En nuestro país se incentiva públicamente la labor de los emprendedores, animando a los jóvenes a montar su propio negocio, a asumir el riesgo. La idea de emprender suena bien, el propósito parece positivo pero, sin un análisis a profundidad, sin determinar las causas que entorpecen la actividad emprendedora, las palabras se quedan en un mero recurso teórico y popular, atractivo pero insustancial, el producto típico de un país donde importa poco lo que se publica, y mucho quien lo publica. Los llamados públicos al emprendimiento resultan inútiles, muchas veces frustrantes. Y parecen una broma dentro de un marco que desincentiva, pone enormes trabas a la innovación, te encuentras con una infinidad de trámites burocráticos interminables y no permite el surgimiento de verdaderos empresarios. Es necesario reformas muy profundas para que la actividad emprendedora pueda establecer en nuestro país.

El emprendedor es un tipo(a) con elevada capacidad para soportar la incertidumbre para asumir riesgos. Propenso a la innovación, inclinado a aceptar retos, a cambiar el estado de cosas existente, a explorar nuevas vías, a crear nuevas formas. Un sujeto persistente, perseverante, impulsivo, visionario, motivado por ambiciosas metas, con gran confianza en sí mismo. Quizá algunas cualidades puedan formarse, enseñarse en el sistema educativo, pero otras son innatas, o adquiridas por vías que desconocemos. En especial la característica central de todo emprendedor: su reducida aversión al riesgo, su capacidad para aprovechar oportunidades con perspectivas inseguras, pero razonables, de ganancias futuras.

Resulta contraproducente animar a los chilenos, especialmente a los jóvenes, a los desempleados, a establecer una empresa porque sólo un porcentaje muy reducido de la población posee rasgos, cualidades de emprendedor y la preparación básica para serlo. El emprendimiento es una tarea muy compleja, especialmente en sectores nuevos, poco convencionales, caracterizados por el cambio tecnológico, por la constante transformación. Un quehacer dominado por la incertidumbre, el riesgo, la inseguridad, donde no existen recetas infalibles, donde el conocimiento profundo ayuda pero resulta insuficiente. La personalidad, el carácter, la intuición, la determinación, representan un papel crucial en la actividad emprendedora, trazan esa fina línea que separa la opción de futuro de la quiebra, la continuidad del fracaso.

Es muy poco prudente empujar hacia la trampa del autoempleo a gente no preparada para esa tarea, con el sólo propósito de recortar desesperadamente la cesantía, aunque sea temporalmente.

Enrique Vera Vargas,Ingeniero Comercial, Emprendedor Turístico

VALORES EN DECADENCIA

El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe, dependiendo del ambiente donde haya sido criado y educado, de sus factores de socialización, será bueno, o malo. El ser humano es malo por educación y no por naturaleza.

Hoy la sociedad está paralizada en valores. La familia ha dejado de ser el elemento nuclear social. Se ha desestructurado. No es una unidad donde en conjunto se educa a los hijos, estos crecen en intereses y, bien, están en exceso protegidos, adelantan su libertad cuando más necesitan una guía y protección familiar. Se independizan cuando están madurando y el espíritu de rebeldía es el signo de hacer lo que quiero. Es decir, soy libre cuando más necesito ser protegido.

Mirado desde la religión, nos inculcaron la culpa y el pecado, pero desde un punto de vista meramente humanista, podríamos decir que es la sociedad la que nos corrompe.

Imaginemos que se nazca en una familia con buenos valores con padres responsables que no te falte nada y que vivas una vida feliz, y de repente, alguien llega a tu casa, comete las mayores barbaridades con tu familia, se comporta como un animal. Toda tu vida cambiará. Crecerá un odio dentro de ti. Ese menor que no pensaba en asesinar, deseará ver muerto a todos aquellos que le hicieron daño y si le dieran la oportunidad de matarlos a todos, lo haría sin dudarlo. En este niño crece el odio y la venganza. La realidad social tiene aquí varias vías de intenciones. Los asesinatos cometidos por terroristas contra las policías, llámese Carabineros y/o PDI, con efectos colaterales de muertes de niños inocentes y personas civiles provocan en los que sufren el terrorismo, en unos, venganza, en otros, llevados por su religiosidad o valores, perdonar, pero, sin olvido.

Uno de los valores más trascendentales del ser humano es la libertad. En la antigüedad se conceptualizó la libertad; como la tendencia natural del hombre que lo conduce a ser feliz. Hoy, partidos políticos, de extrema izquierda, que tratan de demonizar ese principio, en especial, en la juventud, que se cree poseedora de derechos y no asume los deberes. Escuché o leí por ahí; “el sabio-ignorante, es un tipo inmaduro que no se tiene que enfrentar a los problemas ni tomar decisiones. Piensa que las naciones se las dieron ya creadas, y que no han sido generadas a través de una lucha constante y progresiva de los buenos hombres. La minoría es la que antepone los deberes a los derechos, la que tiene un mayor nivel de exigencias que el resto y trata de encontrar la solución a los problemas por sí misma”.

La masa va engullendo a las minorías. Los individuos caen en ella, evitando así ser objeto de sus críticas. La masa establece entonces su propia sociedad, es decir, sus propias leyes y normas hechas a su medida. La democracia, entonces, no puede aplicarse por igual en todos los campos. Ya no es democracia, es anarquía. Esto es el principio que transmite la izquierda comunista: una sociedad desprovista de deberes, muy atractivo para los que no quieren hacer nada. Ahora bien, una vez conseguido el poder, esa falsa democracia se convierte en oligarquía.

Algunas personas consideran que es mejor no nacer, si la vida solo te ofrece dolor y te apuñala en cada momento, pero las personas que sufren grandes torturas en esta vida, son las más esperanzadas y, seguro que si le preguntas ¿Quieres volver a nacer otra vez, sabiendo que te espera una vida llena de sufrimiento? Te contestarán sin dudar: Si volviera a nacer, la vida merecería la pena. Creo que el sufrimiento nos hace valorar más la vida. El equilibrio nos ayuda a vivir, los contrastes, nos ayuda a averiguar qué sentimos, si no, no sabríamos qué es el sentimiento de paz, de armonía, qué es el mal o el bien, el dulce o el salado, etc.

Hoy a la sociedad no le interesa la realidad cotidiana. Esto es una selva y a cada paso encontraremos un animal. Algunos huyen, otros atacan y matan. Todos los días estamos atacando a la sociedad, estamos atacando lo más sagrado del ser humano: la vida.

Hemos sustituido el diálogo por la tecnología. Arrebatado al ser humano el valor de la familia. Eliminado los códigos éticos, cívicos y morales. El hombre necesita temor y frenos. En sus actividades necesita un código de circulación. El temor era un principio y por temor no actuabas. Para algunos con sentimientos religiosos esto se consideraba pecado. Hay una pérdida de valores en nuestra sociedad. Estos parten en el seno de la familia, de la educación, del respeto.

Las generaciones futuras, hundidas en la tecnología van a robotizar al ser humano y esa frialdad metálica va a convertir la sociedad en un lugar donde los valores quedarán reducidos a la nada, obsoletos.

¿Merecemos vivir en esa sociedad; sin amigos, sin familia, sin valores? ¿Todo quedará reducido a mensajes de texto, posteos en Twitter, facebook y whatsapp?

Es nuestro deber volver a mirar a los ojos y conversar, dialogar, escuchar opiniones distintas, tolerar al que piensa diferente, enriquecernos de la diversidad de opiniones. Volver a vivir en sociedad.

ENRIQUE VERA, Ingeniero Comercial. Emprendedor. Encargado Pymes Chile en Marcha.

“ELIMINAR LA POBREZA, EL MANOSEADO DESAFÍO”

“Eliminar la Pobreza”, el lema o promesa recurrente de innumerables campañas políticas  y discurso de diferentes candidatos; una prioridad no resuelta por décadas. Igual que la Seguridad Pública, el déficit habitacional, educación de calidad, salud digna, etc., materias que forman parte de una añeja agenda temática, invariable y nunca resuelta, muestra evidente de la incapacidad hasta ahora de izquierdas y derechas por responder a los anhelos y expectativas de la comunidad.

Un sueño colectivo, el deseado desplazamiento social y para una mayoría abrumadora de desposeídos, una esperanza de poder llegar a fin de mes sin sufrir ningún tipo de falta respecto a sus necesidades básicas.

La Pobreza, definida por algunos simplemente como “la escasez o carencia de lo necesario para vivir”, sin duda es muchísimo más que eso. Pero uno de los aspectos más graves que dificulta llegar algún día a superarla, no pasa por discutir o consensuar una definición, sino más bien por “humanizar los números”.

No es un acierto, modificar la forma en que se le mide para obtener mejores cifras o porcentajes que algún gobierno antecesor, eso solo constituye un auto engaño y esconder la basura bajo la alfombra.

Sobre la pobreza, hay mucho que decir, propuestas serias que desarrollar, existen decenas de diagnósticos públicos, privados y archivados pero una escasa comprensión de sus implicancias y dimensiones, ya que estamos hablando de seres humanos y no solo de cifras.

Satisfacer las necesidades básicas, ya sea de forma ordenada y estratégica, o mediante “parches” que son pan para hoy y hambre para mañana, deudas y una máquina que termina por pillar a las personas, no es la forma adecuada.

Lograr que los habitantes obtengan lo que necesitan para vivir, no sintiendo  o percibiendo algún tipo de escasez, no basta para ostentar que como país estemos a punto de lograrlo. Chile tiene millones de personas en estado de pobreza, pero no solo material, hay pobreza cultural y carencias emocionales que podrían ser también una forma de pobreza. Estos días se ha hablado mucho de la Salud Mental, lo que nos habla de una sociedad enferma, con carencias o pobrezas que nos impiden ser felices. Como dijera alguna vez el propio Presidente Piñera “no basta alimentar el estómago, también hay que alimentar el espíritu”.

Invito a pensar la pobreza como un fenómeno negativo a vencerse desde lo integral, no solo lo monetario, desde lo saludable y que conlleve una mejor calidad de vida. Mirar este flagelo social como un drama humano y no un simple desafío porcentual.

No es tema solo de economistas, es una tarea conjunta que debe poner también énfasis en sicólogos, sociólogos, humanistas de verdad.

SERGIO ARAVENA FLORES, Director de Contenidos Chile en Marcha, Concejal de Olivar

NUESTRO PRESENTE COTIDIANO

Han sido meses especialmente complejos y a la vez sorprendentes respecto al acontecer político nacional, porque, hemos sido protagonistas de diversas contingencias sobre cómo interpretamos al ciudadano de a pie en el Siglo XXI. De este modo, nuestras élites están perplejas y buscan preservar sus privilegios ancestrales, ya que siendo indistinto el gobierno de turno, buscan afanosamente preservar la naturaleza oligárquica y endogámica de sus privilegios.

Un solo dato relevante, la mayoría de los ministros y subsecretarios estudiaron en colegios particulares privados, haber estudiado en liceos fiscales o municipales no es la tendencia prevaleciente de nuestras élites políticos-económicas, y esto genera una visión sesgada sobre cómo entregar igualdad de oportunidades y democratización de los espacios públicos.

Cabe señalar que algunos acontecimientos que violentan a los ciudadanos chilenos son las asimetrías de poder que aún persisten en temáticas educacionales, precarias condiciones y estructuras laborales obsoletas, la oligarquización de los partidos políticos, desigualdades salariales, una inexistente reforma migratoria, violencia institucionalizada y sistemática contra los niños.

El gobierno actual de Sebastián Piñera-aunque logró una votación contundente que legitimó su cosmovisión de mundo- carece de un relato integrador que tenga como eje central un “Contrato Social 2.0”, que incluya a los grupos medios que históricamente eran los excluidos proletarios urbanos. Sin embargo, ellos ahora caminan no solo por Maipú, La Florida y Puente Alto, también exigen reformas graduales e integrales en la salud pública y en el tipo y calidad de la vejez, están atentos a ser reconocidos en el espacio público chileno.

Sin lugar a dudas, continúan diversos problemas socio-culturales sobre cómo concebir y gobernar en tiempos históricos líquidos y de fragmentación de verdades oficiales, desde la alta abstención electoral y la violencia acumulada de ciertos grupos de presión institucionales, y la política profesional no se puede reducir a cuestiones cotidianas de derechas e izquierdas, porque la ciudadanía ha ido mutando en nuevas pautas de comportamiento y de una mayor autonomía individual.

Lo más interesante de todo esto, es el silencio elocuente de la izquierda, en caso que exista, sobre cómo lograr convencer a estos nuevos grupos medios y a la vez proponer una narrativa ecuménica acerca de gobernar más allá de construir una nueva clase social: burguesía fiscal millennials. Dicho de otro modo, eso logró institucionalizar dicha coalición política a lo largo de muchas décadas de negociaciones con los poderes fácticos, y olvidó que la “transición” no se reduce a continuos procesos electorales en nuestra democracia representativa deliberativa, a veces.

JAIME GODOY FLORES. Profesor de Filosofía. Magíster (c) en Doctrina Social de la Iglesia

COMBATE A LA DELINCUENCIA: Cambio de paradigmas

La delincuencia como fenómeno social ha convivido con la humanidad desde siempre y se encuentra en todas las capas sociales y todos los países con realidades socioeconómicas distintas. En Chile se ha incrementado paulatinamente en los últimos 20 años, siendo cada vez más violenta y los delincuentes más intrépidos y temerarios.

Uno de los factores del aumento de la violencia ha sido el consumo de drogas. Su consumo se ha incrementado entre los jóvenes que cada vez comienzan a hacerlo a más temprana edad. La motivación puede ser multicausal: familias disfuncionales, abandono parental, pobreza, segregación, problemas de salud mental, entre muchas otras.

Las policías realizan labores disuasivas y preventivas, pero no corrigen ni intervienen en el núcleo de la problemática, por lo que son otras instituciones quienes deben cumplir con ese rol, con profesionales que van desde las ciencias sociales hasta la medicina.

Atacarla desde su raíz conlleva mucho esfuerzo de organizaciones que hoy trabajan independientes y con límites rígidos de intervención, lo que provoca no realizar una intervención real en familias o individuos que se encuentran con consumo problemático de drogas.

Para obtener resultados positivos se debe hacer esfuerzos importantes concatenar el trabajo y procesos actuando sobre la familia y entorno, de forma curativa y preventiva.         Generando el cambio, pero siempre considerando sus esfuerzos personales y familiares y desde su realidad, no generando asistencialismo.

Los Centros de Salud Familiar, Escuelas, Oficinas de Protección de Derechos, Omil y Didecos, todas dependientes de municipios, cuentan con herramientas para la detección y prevención pero el exceso respeto al límite organizacional juega en contra en lo correctivo y la falta de acompañamiento y seguimiento produce el temprano abandono de los sujetos de atención, por lo que vuelven a caer en su problemática al no haber trabajo en el origen.

La construcción de plazas y recintos deportivos entregan alternativas para la prevención, pero no para la corrección, por lo que se hace urgente atacar el problema desde el interior de la familia.

Esto no produce inauguraciones ni discursos de los políticos de turno, y por lo tanto, no hay prensa. Si a esto sumamos profesionales poco comprometidos y con malos diagnósticos, el binomio droga-delincuencia terminará por ganarlos la partida. Me rebelo ante esto, es hora de cambiar el paradigma en el trabajo contra la delincuencia y drogas.

FERNANDO VERDUGO AGUILA. Técnico en Desarrollo Comunitario. Coordinador Chile en Marcha Región del Maule.

AULA SEGURA: Necesaria, pero insuficiente

Corren difíciles tiempos históricos para repensar la educación escolar de masas, más aún, con los actos de violencia de estudiantes contra autoridades de distinta índole (profesores, carabineros o ciudadanos de a pie). Es decir, la naturaleza callejera y simbólica de la violencia es el fracaso de la crianza familiar de los adultos (papás o mamás). No hay contención emocional ni claridad explicativa en establecer los roles. Sólo importan las pruebas estandarizadas y medibles como PISA, PSU y SIMCE.

Ahora bien, el gobierno propone el proyecto de Aula Segura para solucionar el problema estructural de la violencia escolar en los establecimientos educacionales.

Sin embargo, si bien es necesario hacer algo para contrastar síntomas y las causas de los actos violentos de estudiantes contra profesores, también es plausible señalar que no se reduce a una conducta transgresora de adolescentes enarbolando la ira de los desposeídos o de pueblo en las calles, también hay un vacío que lo constituye.

Cabe señalar que, de acuerdo a lo comentado y esgrimido por nuestras élites políticas, muy endogámicas y oligárquicas indistintamente, que la exclusión del otro y la debilidad de la autoridad pueden solucionarse de manera dicotómica, y tampoco dar cátedra desde un iluminismo totalitario o de desprecio institucional a la meritocracia y a negociar con la realidad.

Nuestros políticos olvidan que soluciones estrictamente punitivas no son la mejor manera de solucionar la violencia que acontece en colegios y liceos, pues, el mejor ejemplo es la vacuidad de las ideologías políticas que existen en el parlamento y la falta de coordenadas para sentirse excluidos en tanto jóvenes, sólo deriva en una actitud anómica y desarraigada de generaciones adscritas al proyecto de modernización capitalista.

Aunque los jóvenes estudiantes, en La Cisterna, La Pintana, Providencia o Vitacura, estén periféricamente representados por dicho proyecto, hay un aspecto elocuente que la clase política excluye con sumo descaro: la conducta explosiva es producto de diversas variables que han configurado un país con importantes grados de bienestar material pero una nula educación de los afectos en el aula.

Aula Segura es un avance plausible del gobierno, pero debe tener presente el problema multidimensional de la violencia en los liceos o colegios, porque, en caso contrario, reducirlo a lo punitivo y más cárceles sólo dará pie a un silencioso avance de la violencia.

JAIME GODOY FLORES, Profesor de Filosofia, Magister ©en Doctrina Social de la Iglesia. Coordinador Chile en Marcha Región Metropolitana Sur.

MUJER Y TRABAJO EN EL CHILE DE HOY

Cuando se trata de definir y/o validar conceptos como feminismo o machismo, es muy tentador caer en una discusión facilista que se queda sólo en la cáscara y que no hinca el diente a temas de verdad importantes que, por frecuentes, nos resultan naturales.

De acuerdo al INE, en 2017 la participación femenina laboral en Chile no alcanzó más que el 48,5%, bastante distante del 71,2%, en el caso de los hombres.

Está claro que nuestra sociedad ha cambiado en menos tiempo del que muchas veces suponemos o recordamos. Recién en 1887 se tituló la primera médico de nuestro país (Eloísa Díaz) y también de Latinoamérica. Sólo en 1934 se aprobó el voto femenino para las elecciones municipales y hubo que esperar hasta 1952 para que sufragaran en las presidenciales.

Cosas que ahora parecen normales, fueron grandes luchas, pero aún tenemos tareas pendientes, como la integración de la mujer al mundo laboral. Aunque ha ido en aumento, la brecha es notable y si bien las razones son diversas, hay una situación de fondo: las pre concepciones sociales respecto del rol del hombre y la mujer.

Por más evolucionados que nos creamos, seguimos asociando los quehaceres de la casa a la mujer y muchos hombres aún hablan de “ayudar”, como si estuviera escrito que esas labores le pertenecen a alguien más. Lo mismo ocurre con la crianza de los hijos.

Está claro que hay labores de la madre que son indelegables, como la lactancia, pero llevar a un niño al médico o retirarlo del colegio, atenderlo durante una licencia, en fin, son situaciones que perfectamente pueden atender los padres y, es más, muchos quieren hacerlo, no obstante, en la mayoría de las empresas el hombre que dice que necesita hacer un trámite relativo a los hijos es cuestionado y si la situación se repite, hasta se le sugiere que deje esas cosas a su mujer.

Si a esto sumamos que remuneraciones más bajas de las mujeres, por lo general, la resultante es que él tenga que cuidar su trabajo y ella tenga que arriesgarlo.

Han habido logros importantes en lo legal, pero el cambio más profundo tiene que ver con la forma en que construimos familia, ya que, por diversas que éstas sean, deben propender a que la mujer pueda desarrollar una carrera con las mismas facilidades que el hombre y aquí se necesita el apoyo de toda la sociedad, pues el cambio de paradigmas no existirá si lo que hacemos dentro de nuestras casas o no se ve replicado en nuestros trabajos.

En la medida que las empresas tengan la capacidad de adaptarse ágilmente a los cambios, la inserción laboral femenina se verá favorecida, pero, además, se producirá un escenario de trabajo más flexible, mejorando la calidad de vida de hombres, mujeres y niños, generando, por añadidura, mejores resultados económicos, porque una trabajador o trabajadora estable emocionalmente, es más eficiente y comprometido(a).

SONIA MIRANDA ULLOA, Administradora Pública. Publicista. Diplomada en Estudios Regionales y Gestión Pública. Coordinadora Chile en Marcha, Región de Los Lagos.

VIVIR EN LA CALLE EN PRIMERA PERSONA

Hola, mi nombre es Claudio Mauricio Rivera Retamal,tengo 26 años y soy un joven en situación de calle. Para ganar dinero, canto en las micros y en el verano me dedico a la venta de helados y agua mineral.
Mi anhelo en el año 2019 es poder retomar mis estudios de Enseñanza Media para mejorar mi condición de vida. 
Estuve en el sename en mi niñez y esta es mi experiencia:
Desde que nací, me crié con mi abuelita materna y muchas veces sufrí la ausencia materna y paterna. Con mi abuelita íbamos a las calles de Cauquenes a pedir dinero para comer ya que ella era de avanzada de edad y a los 8 años el tribunal de Familia de Cauquenes ordenó que tendría que irme un hogar de menores y ahí llegué a la Residencia Juan Pablo II, vi y también viví de todo.
Las experiencias mas amargas,abuso sexual,maltrato de mis compañeros y de algunos monitores,incluso iba al Colegio. pero después mi personalidad empezó a cambiar y me expulsaban.
Comenté mi experiencia en el colegio y se recomendó que estuviera con mi madre y hermanos. Mi padrastro me maltrataba e incluso quiso abusar de m y no se lo permití. 
Empecé a deambular por las calles de Cauquenes hasta altas horas de la noche, incluso estuve en programas de apoyo del Sename, OPD, programa Intervención breve,etc pero nada resultó, ya que mi madre no tuvo la disposición y yo tampoco,así que a los 18 años me alejé de ella y empecé a vivir en la calle, durmiendo en Comisarias, hospitales, recorriendo algunas partes de Chile.
Mi sueño es ahora volver a estudiar y me encantaría estudiar Trabajo Social para apoyar a personas en situación de calle, como yo. Sin duda esa es mi gran vocación..
— 
CLAUDIO RIVERA RETAMAL

 

SALUD MENTAL EN CHILE: Prioridad históricamente olvidada

#chileenmarcha #saludmental

Camino a la salida de una estación de Metro y un hombre de unos 35 balbucea algo que suena lejanamente a los Beatles y los transeúntes lo miran con sorna sacando sus celulares. Esta escena y otras similares las vemos a diario en cada plaza o transporte público de cualquier pueblo o ciudad de Chile.

Desde hace diez años, el primer lugar en las causas de licencias médicas de nuestro país son asociadas a la salud mental, representando el 30% del gasto total de estos permisos. Cifra preocupante, ya que, aunque alguien podría indicar que no en todos estos casos está acreditada la presencia de una patología mental, lo cierto es que solo el 20% del total de las personas que las padecen han sido diagnosticadas y a la vez están en tratamiento. 

El Auge/Ges paulatinamente ha ido incorporando enfermedades de este tipo a su canasta de prestaciones, pero pese a lo nutrido de ellas y lo transversal etareamente de sus afectados, solo están cubiertas actualmente la depresión, la bipolaridad, esquizofrenia y consumo problemático y dependiente de drogas y alcohol, todo lo anterior a partir de los 15 años. De salud mental infantil ni hablar. 

El gasto público en estos temas es cercano al 2%, a todas luces insuficiente. Esperemos que se considere en el presupuesto 2019 en mayor presencia. Además, el Minsal elaboró un Proyecto de Ley al respecto que aún está en discusión en el Congreso, que esperamos vea pronto la luz, pero su priorización va mucho mas allá de la autoridad de turno. Pasa por generar espacios en la familia, los barrios, colegios, empresas, universidades, tomando conciencia y haciéndonos cargo.

El filósofo coreano Byung Chul Han en su excelente libro “La Sociedad del Cansancio” lo explica muy bien, describiendo la negación permanente de la tristeza y exaltación mentirosa de una felicidad obligatoria y artificial en la sociedad actual, que inhibe y coarta los necesarios espacios para la relajación, meditación y compartir nuestras emociones.

La salud mental es un tema en nuestros espacios de trabajo, estudio y vida, y obviar y ridiculizar a quienes padecen patologías de este tipo y creer que estamos ajenos, no es el camino.

CHRISTIAN CARVAJAL YUNIS, MBA en RRHH, Director Ejecutivo Chile en Marcha. Magíster en Administración de Empresas.

#chileenmarcha, #tercera edad, #ancianos

ADULTOS MAYORES: Gente grande, prioridad pequeña

“… y hacen fila, para recibir migajas que la patria les devuelve por favor…” dice Fernando Ubiergo en su canción “Los viejos”. Y no hay nada más cierto, en Chile históricamente se ha descuidado a este grupo, no sólo desde el Estado, sino por toda la sociedad, algo no solo injusto, sino también preocupante en un país que envejece rápidamente en los últimos años.

Bien lo grafica George Orwell en su libro “Rebelión en la granja”. Aunque hace referencia al comunismo soviético, es algo reconocible en todas las sociedades del mundo. El caballo Boxer, que dejó todo por construir el régimen, cuando llegó a viejo fue enviado al matadero porque dejó de ser útil y pasó a convertirse en una carga. 

Si bien en nuestra sociedad no se envía a los ancianos “al matadero” textualmente, se los hace sentirse un estorbo, incapaces de valerse por sí mismos, degradándolos psicológicamente, haciéndoles creer que ya no sirven para nada, en muchos casos sin actividad alguna.

Son miles los ancianos que son “desechados” a su suerte por sus mismas familias, dejándolos solos, abandonándolos en hogares o derechamente en la calle ¿cuántos adultos mayores hemos visto pidiendo plata en los semáforos?

Pequeños gestos podrían ser de gran ayuda, como la tarifa rebajada en el transporte público, o valorizar su experiencia de vida y sabiduría, por medio de talleres o refuerzos escolares a los jóvenes. Bien dice el dicho popular “sabe más el diablo por viejo que por diablo”.

Tenemos una gran deuda social con quienes dedicaron cada día de su vida para construir el país que hoy tenemos, con virtudes y defectos, por el que dieron todo su esfuerzo por construirlo pensando en dejarnos un mundo mejor al que ellos vivieron, lo que ciertamente ocurrió.  Es hora que empecemos a no solo preocuparnos, sino ocuparnos.

GONZALO URRUTIA BAEZA, Médico Veterinario. Ingeniero Comercial. Coordinador áreas social y organizacional Chile en Marcha.

LA SOCIEDAD CONTENIDA

#adiccion, #medicina, #enfermedad mental, #chileenmarcha

En mi columna anterior, visibilicé el tema de la salud mental en Chile y lo que aún nos falta para comprender que es algo mucho más común de lo que se cree tener un familiar, amigo o uno mismo padecer alguno de los tantos tipos de afecciones ligadas a lo emocional/sicológico/siquiátrico.

La semana anterior conocimos tres casos que me parecen sintomáticos de cómo se presentan a diario situaciones de este orden y sus efectos: la ex animadora Pilar Cox y su confuso incidente en un hostal de Providencia, el diputado Gabriel Boric y su licencia médica por tratamiento de un Trastorno Obsesivo Compulsivo y el arriesgado conductor que luego de un altercado en el barrio Bellavista con otro chofer, se abalanzó encima de su auto, arrastrándolo este por cuadras, con los peligros que esto conlleva.

El primer caso, de Cox, es uno más de varios que a lo largo de los años ha tenido la reconocida figura de la televisión y que, de acuerdo al relato de su familia, es producido por su conocida adicción al alcohol y medicamentos.

En el caso de Boric, si bien se ha cuestionado que un TOC pueda ser inhabilitante en un trabajo, todo depende del grado de avance de este y se valora que lo haga público para que se tome conciencia de que nadie está libre y que es bastante más común algo así. Finalmente, los dos conductores enfrentándose por una discusión de tránsito, habla de nuestra incapacidad de resolver problemas domésticos y la gran carga de ira contenida que muchas veces tenemos. 

Una sociedad contenida, que muchas veces aprovecha de descargar sus frustraciones, rabias, oídos y temores en redes sociales o en la calle cuando hay una discusión nimia o se sienten violentados por algo. 

Por ello es vital hacerse cargo. No mirar más para el lado. No fomentar la evasión a los problemas en la dependencia de fármacos o drogas, tener acceso a salud mental gratis o a bajo costo cuando se requiera y finalmente vivir menos tensos y más comunicados y conectados con nuestros sentimientos. 

Necesitamos vivir en paz, la paz social pasa también por la paz individual.

CHRISTIAN CARVAJAL YUNIS, MBA en RRHH, Director Ejecutivo Chile en Marcha. Magíster en Administración de Empresas. 

Mi personal reflexión a 30 años del Triunfo del No:

chileenmarcha, si, no, plebiscito

Por qué dar explicaciones si votaste que Si o que No?, por qué 3 décadas después tener que explicar si te enorgulleces de tu voto u hoy te arrepientes?, por qué ser juzgado por si dices Gobierno Militar o dictadura?, por qué tener una visión única o sentir que eres dueño de la verdad sobre la historia?. Todos tienen derecho a coincidir y discrepar, a haber respetado o ignorado los derechos humanos, derecho a haberse equivocado o acertado, todos tienen derecho a su respectiva opinión y tolerar al que tiene un parecer claramente opuesto. Lo que si creo que no hay derecho es a buscar heredar esa división que destruyó la convivencia y la democracia. El joven de hoy que puede sentirse de Izquierda no tiene culpa ni responsabilidad sobre los errores del Gobierno de la Unidad Popular y el actual joven de Derecha nada tiene que ver con los errores del gobierno de Pinochet. Creo en la libertad de expresión, pero desprecio y condeno a quienes carentes de ideas y propuestas de futuro, buscan manipular y arrastrar a las generaciones actuales y futuras en un conflicto doloroso, pero ya de un lejano pasado. Hoy las diferencias políticas, religiosas e incluso de equipo de fútbol no deben separar a amigos y mucho menos a familias. La sociedad avanza y progresa con el aporte y las visiones de todos, con las distintas miradas, con un debate respetuoso e idealmente con cultura cívica. Ese debe ser nuestro desafío. Obvio que un pueblo debe tener memoria, pero esa memoria tampoco es uniforme y única. Lo fundamental es como construimos futuro, como buscamos justicia social, como cuidamos el medio ambiente, nuestros niños, nuestros viejos, como coexistimos y creamos con generosidad mejores expectativas para todos.

SERGIO ARAVENA FLORES, Director de Contenidos Chile en Marcha, Concejal de Olivar

#chileenmarcha #niños #proteccion #representacionjudicial

LA PROTECCIÓN A LA INFANCIA Y SU REPRESENTACIÓN JUDICIAL: La Infancia como política pública

El tratamiento de la Infancia ha tomado diversas aristas en cuanto al planteamiento de políticas públicas dirigidas a los niños, niñas y adolescentes. Mientras en algunas latitudes se considera que se debe vincular el sistema desde la Salud Pública, ligado a sus ministerios o secretarías, otros países intentan vincularlas al aparato de Justicia. Del mismo modo, últimamente también se ha planteado su inclusión dentro de las reparticiones relacionadas con la Planificación y Desarrollo Social. En el caso de Chile se ha transitado por los dos primeros.

La infancia y la adolescencia son una realidad multidisciplinaria que abarca diversos escenarios y disciplinas, en efecto, se relaciona directamente con la educación, a su vez, en el área de la salud existen disciplinas científicas propias, tanto en el ámbito de la medicina, así también en el ámbito de las ciencias sociales y la psicología, en consecuencia, no es baladí que en el Derecho deba existir una rama especializada destinada a abordar el fenómeno de la infancia y la adolescencia.

Ante tales escenarios, debe existir una institucionalidad autónoma que esté destinada al diseño, creación, fomento, promoción y aplicación de las políticas públicas relacionadas con ellos, toda vez que sujetos a otras reparticiones gubernamentales, su fomento y desarrollo no serán más que un apéndice dentro de la labor que deben ejecutar las mismas.

En efecto, para lograr tales objetivos es esencial contar con dicha autonomía no solo a nivel orgánico, sino que patrimonial, con una glosa presupuestaria propia, tal que este ente pueda disponer de la dotación profesional necesaria, de acuerdo a sus propios requerimientos, y que permitan satisfacer las necesidades de ellos desde la perspectiva educacional, social, de salud y de acceso a la justicia.

En este sentido, se han planteado algunas voces proponiendo un “Defensor del Niño”, pero este deberíamos entenderlo no asociado a la figura corriente del Ombudsman, quien aboga por el correcto funcionamiento de los órganos de la Administración, y actuando ante los mismos como representante de los derechos colectivos de los gobernados, representando a los mismos ante la justicia, sino como un auténtico ente que supervigile el irrestricto respeto de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, con capacidad de representarles judicialmente, ya sea en calidad de abogado o de curador, y – a su vez – resguardando sus intereses ante los órganos del Estado o de los particulares, lo cual – con mayor razón – justifica la creación de un ente autónomo al respecto.

Hoy observamos que las políticas públicas relacionadas con ellos se encuentran diseminadas en diversas secretarias o ministerios de gobierno, lo que genera una dispersión normativa, por una parte, y un mayor desgaste de recursos, materiales y humanos, por otra.

Una política pública de infancia debe ser tratada a través de la creación de un ente autónomo con una institucionalidad propia de carácter multidisciplinario, que permita ofrecer una protección integral y una real tutela judicial efectiva de sus derechos.

ABRAHAM SIMON JURY, Abogado, Magister en Arbitraje, Encargado de Infancia Chile en Marcha

Movilidad Social en Chile: ¿real o mito?

#movilidadsocial #chileenmarcha

Según la OCDE, Chile estaría liderando el índice de movilidad social, la duda es ¿hasta dónde puede llegar una persona de bajos recursos?.

 Es cierto que a través de programas sociales, el país ha logrado que un número importante de personas puedan movilizarse de sectores de bajos ingresos a otros mayores, pero también es real que sin los programas sociales que los acompañen, muchas de estas familias caen nuevamente en su escala social.

El sector medio del país posee una carga importante en impuestos y altos precios por el grado de privatizaciones en salud, educación, transporte, agua, etc. que impactan seriamente en los sueldos promedios de las familias chilenas.

La Movilidad social no podrá considerarse como tal si no está directamente relacionada con la igualdad de oportunidades.  No basta con que pueda cubrir mis necesidades básicas con ayuda del Estado, si una vez que emerjo me quitan el asistencialismo y caigo nuevamente en la pobreza.

Es duro decirlo, pero la única forma que esa persona se mantenga en la nueva clase es acudiendo al endeudamiento, lo que hace que el país tenga las tasas de endeudamiento por familia mayores de la OCDE, debido a los bajos salarios de gran parte de nuestra industria.

Es primordial hacer políticas públicas que apunten a generar igual de oportunidades, que otorguen mas seguridades para que esa persona pueda movilizarse con la tranquilidad que podrá seguir escalando y no entrar en esta puerta giratoria que lo vuelve a hundir en la pobreza cada vez en cuando.

 

HECTOR CATALAN SALAZAR, Ingeniero Comercial, Diplomado en Políticas Públicas, Coordinador Chile en Marcha Región de Tarapacá.